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"El discurso del Rey" o cómo superar los miedos


El miedo es una emoción asociada a sentimientos de turbación, ansiedad, pánico, timidez, angustia, preocupación, … Todos ellos, provocados por la percepción, real o imaginaria, de una amenaza. Tengo miedo a hablar en público porque me siento amenazado por las miradas inquisitivas de la audiencia. Tengo miedo a emprender una nueva empresa porque me siento amenazado por el fracaso. Tengo miedo a abrir mi corazón y mostrarme vulnerable porque me siento amenazado por la opinión de los demás. Tengo miedo a iniciar, por enésima vez, una dieta porque temo la amenaza de revivir una nueva decepción. Tengo miedo a comprometerme porque temo la amenaza de sentirme esclavo. Tengo miedo a la oscuridad porque me siento amenazado por lo desconocido. Tengo miedo a comenzar una nueva vida porque temo la amenaza de perder la que he conseguido. Tengo miedo a luchar por mis sueños porque temo la amenaza de un camino lleno de obstáculos. Tengo miedo a la muerte porque me siento amenazado por el vacío; por eso no me hago preguntas, porque me siento amenazado por las respuestas.

El miedo, en sí mismo, no es malo. El miedo es necesario. Sin él no podría vivir. El miedo es mi aliado. Me dispone ante cualquier amenaza contra mi supervivencia. Pero, ¿todos mis miedos tienen que ver con una amenaza real?, ¿todos mis miedos están asociados con mi supervivencia? Los miedos de hoy son el resultado de acontecimientos del pasado organizados en imágenes, palabras, sonidos y sensaciones. Pero si altero esos fragmentos subjetivos puedo modificar la forma en que interpreto el mundo y convertir un miedo irracional en un mero inconveniente.


Vivimos atenazados por el pasado y preocupados por el futuro. Imágenes recordadas y construidas, diálogos internos, voces, sensaciones de todo tipo construyen la estructura de nuestro pensamiento y se erigen en los filtros que interpretan lo que nos pasa. Es aquí donde entreno mi mente; en estas pequeñas pero poderosas porciones de mi experiencia.


En la película “El discurso del Rey” lo vemos claro. El rey Jorge VI, hundido en la inseguridad y la desesperanza por su tartamudez, se pone en manos del terapeuta Lionel Logue. Se trata de un personaje muy peculiar; el último recurso para “sanar” su tartajeo. A través de un intenso “entrenamiento” nuestro rey vivirá una aventura interior. Descubrirá sus creencias sobre lo que es posible, reconocerá sus diálogos internos e identificará sus sentimientos más íntimos. Su limitación dejará de ser una amenaza para su pueblo, para su familia y para él mismo. La seguridad, la energía, el equilibrio, la paz… sentimientos enterrados en el pasado, brotarán de nuevo. Y se abrirá paso una vida libre de amenazas. Al menos las prescindibles.



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